Tarragona y la ruta del Cister
Durante los días 20 al 26 de abril de 2026 y formando parte de las actividades de Agajudo, se eligió la ciudad de Tarragona como punto de destino de este viaje para descubrir si no todo, si una parte importante de su historia, y su cultura.
Tarragona es una ciudad costera situada en la Costa Dorada, conocida por su impresionante patrimonio romano, sus playas de aguas cristalinas y su ambiente mediterráneo relajado. Pasear por sus calles es como viajar en el tiempo, entre ruinas históricas, plazas con encanto y una gastronomía que hace las delicias de los visitantes. Además, su proximidad al mar la convierte en una opción perfecta para combinar cultura y relax.
Fundada hace más de 2.000 años, la antigua Tarraco fue una de las ciudades principales del Imperio Romano en la Península Ibérica. El conjunto arqueológico de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad, incluye un anfiteatro junto al mar, murallas imponentes y el foro, que son testigos mudos de este pasado glorioso y aún hoy sorprenden por su magnífica conservación.
Y como se trataba de hacer un viaje cultural, tres monasterios cistercienses son los que integran la ruta del Cister, que fue creada en 1989 para fomentar el turismo de las comarcas donde se sitúan dichos monasterios, Vallbona de les Monges, Santes Creus y Poblet.
Estos tres conjuntos monásticos excepcionales, fueron elegidos durante siglos por reyes y nobles catalanes como lugar para su reposo eterno. Actualmente, Poblet y Vallbona están habitados por dos comunidades cistercienses, conservando toda la esencia de la espiritualidad medieval
La historia, el arte y la meditación, nos fueron impregnando de esta ruta cisterciense llevándonos a sentir por momentos, la forma de vida monacal.
Si a todo esto unimos la excelente gastronomía de la zona y los paisajes del parque natural del Delta del Ebro vistos desde el mar, el resultado nos da un fantástico viaje que nos ha complacido a todos por lo diverso de la propuesta.
Con el ambiente de amistad, de quienes hemos tenido la gran suerte de viajar a Tarragona así como la ausencia de incidentes, salvo alguna situación puntual felizmente tratada y resuelta, finalizamos nuestra estancia en la ciudad de Tarragona que, nos recibió y nos despidió con una meteorología magnifica contribuyendo así a disfrutar de todas las visitas efectuadas.
Por último, reseñar la preparación de los guías que nos ilustraron con su saber. De los distintos conductores de autobús que nos desplazaron con seguridad y del Hotel que nos sirvió de base por su atención y buen hacer durante los días que estuvimos allí. Y como no, a todos los compañeros y compañeras del viaje por su comportamiento exquisito.
