Durante los pasados días 17 y 18 de abril hemos tenido la oportunidad de realizar un nuevo viaje hacia dos de los enclaves más singulares de Andalucía: el Parque Nacional de Doñana y la emblemática aldea de El Rocío. Han sido dos jornadas intensas y marcadas por un ambiente excepcional que hizo que la experiencia resultara aún más especial.
La primera parada, en la mañana del día 17, fue en El Rocío. Allí nos esperaba nuestra guía Isabel, que supo transmitirnos su amor por estos parajes que tan bien conoce. Desde nuestra llegada, nos envolvió la atmósfera única de este lugar: calles de arena, casas blancas con aires tradicionales y la imponente presencia de la ermita frente a la marisma. Pasear por la aldea permitió disfrutar de su esencia tranquila y auténtica, muy distinta a cualquier otro núcleo urbano. La combinación de paisaje, tradición y espiritualidad convierte a El Rocío en un destino verdaderamente singular, incluso fuera de sus celebraciones más conocidas.
Tras la visita, llegada al hotel Blue Sea El Cortijo, en Matalascañas y comida expres para, a continuación, adentrarnos en el corazón del Parque Nacional de Doñana en camiones todoterreno, una experiencia que sin duda fue uno de los momentos más destacados del viaje. Este recorrido nos permitió descubrir la extraordinaria diversidad de ecosistemas del parque: desde las espectaculares dunas móviles hasta los extensos pinares y las marismas, auténtico refugio de fauna. Durante el trayecto, pudimos apreciar la riqueza natural de este espacio protegido, considerado uno de los más importantes de Europa. La visita al poblado de La Plancha añadió un componente histórico y humano al recorrido, mostrándonos cómo se ha vivido tradicionalmente en este entorno tan particular. La vuelta al atardecer por la extensa playa virgen de más de 30 km de longitud ha sido otro de los momentos inolvidables del viaje.
El segundo día, acompañados también por Isabel, comenzó con la visita al Centro de interpretación y Palacio del Acebrón. Este curioso edificio, rodeado de un frondoso bosque, fue originalmente una residencia privada vinculada a actividades cinegéticas, y hoy se ha convertido en un espacio de divulgación ambiental de gran valor dentro del entorno de Doñana. En su interior, el centro de interpretación ofrece una visión muy completa sobre la historia del parque, su evolución y la estrecha relación entre el ser humano y este ecosistema único.
Tras la visita al palacio realizamos un agradable, aunque corto, recorrido por el sendero que discurre junto al Arroyo de la Rocina, que nos permitió adentrarnos en un ecosistema muy diferente al de las marismas abiertas: aquí predominan la vegetación de ribera, los bosques de galería y una atmósfera más fresca y sombría, especialmente agradable para caminar.
Para finalizar el viaje, nos dirigimos a Bollullos par del Condado donde estaba prevista la comida, teniendo tiempo para realizar una breve parada en Almonte para conocer su centro histórico y tomar un aperitivo. La comida en el restaurante El Chocaito fue el broche final de la jornada, el momento de disfrutar de la excelente compañía y del extenso menú ofrecido que nos obligó a hacernos con envases donde traernos lo que no habíamos sido capaces de comer. Fue el cierre perfecto antes del regreso a Cádiz, con el grupo compartiendo impresiones y buenos momentos vividos durante estos dos días.
En definitiva, se ha tratado de una escapada extraordinaria en todos los sentidos: por la belleza de los lugares visitados, por la riqueza natural y cultural descubierta, y, sobre todo, por el magnífico ambiente que nos ha acompañado en todo momento.

